• Inicio
  • Blog
  • Todo lo que postergás… también pesa

Todo lo que postergás… también pesa

En mis mentorías veo mujeres agotadas que creen que les falta tiempo, cuando en realidad llevan años postergándose. Este artículo habla de todo eso que dejamos para después… y del peso que eso genera.

Todo lo que postergás… también pesa

En mis mentorías hay una frase que se repite muchísimo.

“Lo voy a hacer más adelante”.

Y al principio parece algo simple. Algo cotidiano. Porque todas, en algún momento, dejamos cosas para después.

El problema es cuando ese “después” se transforma en una forma de vivir.

Porque un día postergás ordenar un placard. Otro día postergás sacar un turno médico. Después dejás para más adelante una conversación incómoda, un límite, un proyecto, un cambio que sabés que necesitás hacer.

Y sin darte cuenta, empezás a postergarte a vos.

Muchas mujeres llegan a mis espacios diciendo que están cansadas. Que no les alcanza el tiempo. Que no pueden más.

Y claro… viven resolviendo.

Trabajan.
Sostienen una casa.
Están para sus hijos.
Para su pareja.
Para sus padres.
Para todo el mundo.

Pero cuando empezamos a profundizar un poco más, muchas veces no es solo cansancio.

Es agotamiento emocional. Es la carga de todo lo que vienen pateando hace años.

Porque postergar no siempre tiene que ver con vagancia, como nos hicieron creer. Muchas veces tiene que ver con miedo.

Miedo a tomar una decisión. Miedo a incomodar. Miedo a cambiar algo que ya no funciona.
Miedo a descubrir que no querés seguir viviendo ciertas cosas como hasta ahora.

Y entonces hacemos algo muy humano: evitamos.

Nos llenamos de pendientes. De excusas. De “cuando tenga tiempo”.
De “más adelante lo veo”.

Mientras tanto, seguimos funcionando. Pero cada vez más desconectadas de lo que nos pasa.

Y eso pesa. Pesa mentalmente. Emocionalmente. Físicamente.

Porque todo lo que evitamos mirar sigue ocupando espacio dentro nuestro.

Por eso, para mí, empezar a ordenar no siempre significa hacer más cosas. Muchas veces significa dejar de evitar. Animarte a mirar lo que venís pateando hace tiempo.

Esa conversación pendiente. Ese límite que no ponés. Ese cambio que sabés que necesitás hacer. El curso que averiguas y después te llenas de excusas para no hacerlo, no te arriesgas a cambiar tu vida, normalizas la que tenes.

Y no, no hace falta resolver toda la vida en un día. Pero sí dejar de actuar como si no pasara nada. Porque cuanto más postergamos lo importante, más pesada se vuelve la vida.

Y cuando empezamos a hacernos cargo, aunque dé miedo, algo adentro se acomoda.

No de manera perfecta y tampoco sucede rápido. Pero se acomoda  y eso ya cambia mucho.

¿Qué venís postergando hace tiempo?

VP® Vivi Papa


Comentarios
Unirse a la conversación
Escribe tu comentario…
Aún no hay comentarios en este artículo
Te puede interesar
Accede con tu cuenta de VP. ViviPapa
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X