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Octubre, mes de la Madre/ Familia : ¿Cómo lo celebras?

Octubre trae el Día de la Madre y, con él, distintas maneras de celebrarlo: organizar con tiempo, resolver sobre la marcha, pedir lo que queremos o dejar que nos sorprendan. Este año, por primera vez en mucho tiempo, yo no sé qué tienen preparado para mí...

Octubre, mes de la Madre/ Familia : ¿Cómo lo celebras?

Octubre, mes de la Madre y la Familia: todas las formas de celebrarlo

Octubre es el mes de la Madre y de la Familia y, de alguna manera, empiezan a aparecer las conversaciones alrededor de ese domingo.

Qué hacemos. Dónde vamos. Quién cocina. ¿Qué le regalamos?

¿Nos juntamos todos? ¿Hacemos algo en casa?

Y también aparecen las distintas maneras que tenemos de vivir ese día.

Hay madres que empiezan a organizarlo un mes antes. Ya saben dónde quieren ir, qué quieren comer, a qué hora se juntan y hasta qué regalo les gustaría recibir.

Hay otras que prefieren no organizar absolutamente nada y esperan a ver qué pasa.

"Que me sorprendan".

Algunas tiran indirectas durante semanas.

"Qué lindo sería tener..." "¿Vieron ese lugar?" "Me vendría tan bien..."

Y probablemente la familia ya entendió perfectamente el mensaje.

Otras esperan que los demás adivinen.

Y también están las que directamente mandan el link.

"Esto quiero". Y listo. No hay misterio.

A mí me divierte observar estas diferencias porque, aunque parezca que estamos hablando solamente de un festejo, en realidad también hablan de nuestra manera de vivir.

De cuánto necesitamos planificar, cuánto nos gusta tener el control, cuánto disfrutamos que nos sorprendan, cuánto nos cuesta pedir y cuánto podemos dejar que otros hagan algo por nosotras sin intervenir.

Este año, en mi caso, pasó algo bastante diferente.

Mis hijos y mi marido decidieron prepararme una sorpresa. Una experiencia, según me dijeron...

No sé qué es. No sé adónde vamos. No sé qué tienen preparado.

Mis expectativas, bueno... siempre son altas jajajaja, lo que me enoja mucho porque siempre es mejor sorprenderse que desilusionarse, dicen.

Y todavía no me dieron demasiadas pistas.

La verdad, me imagino un lugar, pero me dijeron que no está a su alcance económico. Así que no se me ocurre mucho más.

Para alguien como yo, que trabaja con organización, planificación y orden como estilo de vida, hay algo bastante divertido en esto.

Por una vez, no organizo yo. Estoy dejando que ellos lo hagan.

Tengo que reconocer que me encanta, pero también es un desafío no saber, soltar y dejar un poco el control.

Tema que, casualmente, hablaremos mañana por Zoom en Puertas Adentro, en mi nuevo ciclo de charlas con aporte consciente. Pero eso es otro artículo.

Por otro lado, y como siempre, ya solucioné el regalo de mamá y suegra, que las veré ese día a la tarde, ya que mi familia me trae de regreso y se van a ver a Boca. Jeje, sí, leyeron bien.

Me encanta celebrar el Día de la Madre en familia. Compartir una comida, estar juntos, conversar, reírnos, disfrutar ese tiempo que muchas veces durante el año no podemos compartir de la misma manera.

Y quizás por eso me gusta tanto esta fecha.

Porque más allá del nombre que tenga para cada familia, hay algo de reunirse, de encontrarse y de celebrar los vínculos que construimos.

Para algunas personas será con sus hijos. Para otras, con su mamá. Para otras, con una familia que se fue construyendo de maneras diferentes. También están quienes tienen hijos de corazón, quienes maternan, quienes tienen en sus animales una parte enorme de su familia y quienes simplemente aprovechan este día para compartir con las personas que quieren.

No hay una sola forma de vivirlo. Y este año, además, voy a tener que esperar para descubrir qué pensaron para mí. Y eso también es parte de celebrar.

Porque no todo tiene que estar organizado por una misma. No todo tiene que salir exactamente como lo imaginamos.

A veces también podemos dejar un espacio para que alguien más piense en nosotras. Y mientras espero mi sorpresa, también pensé en los regalos.

Porque este año decidí hacerme dos autorregalos. Dos cosas que me encantan y que sé que voy a usar mucho y disfrutarlas: productos de skincare y una fragancia.

No esperé a que alguien adivinara qué quería. Lo elegí yo.

Y no son cosas que voy a guardar para una ocasión especial...

Y cada vez que lo haga voy a recordar que también puedo regalarme algo que me gusta simplemente porque sí.

Este día me parece interesante porque no todas celebramos de la misma manera: Hay quienes disfrutan muchísimo recibir una sorpresa y no quieren saber absolutamente nada.

Hay otras que prefieren elegir porque saben perfectamente qué quieren, quienes quieren un regalo. Otras prefieren una experiencia.

Algunas quieren pasar el día rodeadas de toda la familia. Otras necesitan unas horas para ellas.

Y también están las que dicen que no quieren nada, aunque en el fondo esperan que alguien haya pensado en ellas. No hay una manera correcta. Y quizás ahí esté lo interesante.

Durante mucho tiempo las mujeres fuimos bastante buenas para organizar cumpleaños, reuniones, vacaciones, comidas familiares y celebraciones para los demás.

Sabemos qué le gusta a cada uno, qué regalar, qué comida preparar, a quién invitar, qué comprar.

Pero cuando llega nuestro día, ¿Qué hacemos nosotras?

A veces ni siquiera sabemos qué queremos. Y otras veces sabemos perfectamente, pero esperamos que alguien lo descubra.

Quizás también podamos aprender a decirlo.

"Esto me gustaría". "Quiero pasar el día así". "Prefiero que hagamos esto". "Me encantaría que me sorprendan".

O simplemente:

"Este año quiero estar con ustedes y no organizar nada".

Y para mí eso también es parte del orden.

Porque ordenar nuestra vida no significa solamente organizar espacios, agendas o pendientes.

También significa saber qué queremos y poder expresarlo.

Y también poder aceptar que los demás pueden hacerlo de una manera diferente a la nuestra.

Quizás el desayuno no sea exactamente como lo hubiéramos preparado o el regalo no sea el que habríamos elegido.

Quizás la comida se demore o alguien llegue tarde o la sorpresa sea algo que jamás hubiéramos imaginado. O quizás no.

Y ahí podemos decidir si queremos quedarnos con lo que no salió como esperábamos o con el hecho de que alguien pensó en nosotras y quiso hacernos pasar un buen momento.

No siempre se trata de que todo salga perfecto, sino de poder disfrutar lo que está pasando.

Este Día de la Madre todavía no sé qué voy a hacer. No sé qué experiencia prepararon mis hijos y mi marido. No sé si me va a encantar, si me voy a sorprender...

Lo que sí sé es que voy a disfrutar de algo que para mí tiene mucho valor:

que hayan pensado en mí.

Y mientras espero descubrir qué tienen preparado, también disfruto mis propios regalos, mi familia, las conversaciones y ese día que una vez más nos recuerda algo que a veces olvidamos en medio de la rutina: Que también podemos celebrar quiénes somos hoy.

No solamente el rol de mamá. La mujer que hay detrás.

La persona que trabaja, proyecta, aprende, se equivoca, cambia de gustos, descubre cosas nuevas, hace planes y también se permite recibir.

Y quizás esa sea una linda manera de vivir este octubre:

celebrando los vínculos, dejando lugar para la sorpresa y, también, dándonos permiso para elegir cómo queremos celebrar.

Y vos contame en comentarios como vas a celebrar ese dia...

Feliz dia de la madre, Feliz dia de la familia!

Gracias por leerme.

Abrazo organizado.

VP® Vivi Papa

        



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