Hay frases que en mis mentorías 1 a 1 escucho muchísimo: "Cuando tenga un poco más de tiempo, voy a...", "Lo dejo para cuando tenga más tiempo", "Si no tengo una ocasión especial, no voy a usarlo"...
Y ese "voy a" puede ser volver a pintar, empezar una actividad, leer ese libro que hace meses está en la mesa de luz, viajar, ver más seguido a las amigas, aprender algo nuevo o simplemente tener una tarde para una misma sin sentir que debería estar haciendo otra cosa.
El problema es que ese momento perfecto casi nunca llega. Porque cuando finalmente se libera un espacio, aparece otra cosa que resolver. Y así, sin darnos cuenta, podemos pasar meses o incluso años esperando tener tiempo para empezar a vivir de la manera que deseamos, que soñamos, pero que dejamos ahí, en ese loop, en ese formato de sueño inalcanzable...
La agenda está llena. La casa funciona. Los pendientes se resuelven. Todos tienen lo que necesitan. Y, sin embargo, cuando alguien te pregunta "¿Y qué hiciste por vos esta semana?", necesitás pensar unos segundos.
No porque no tengas ganas. Muchas veces porque hace tanto tiempo que te acostumbraste a poner todo antes que vos que ya ni siquiera registrás que también necesitás un lugar. Normalizaste no tenerlo.
Y acá aparece una trampa bastante silenciosa: creer que primero tenemos que terminar con todo lo pendiente para después ocuparnos de nosotras.
Pero los pendientes no terminan. Mucho menos si no podés o no lográs organizarte, si no podés crear tu propio sistema de orden como estilo de vida.
Siempre hay ropa para guardar, algo que comprar, un mensaje para responder, una tarea de trabajo, una casa que ordenar, alguien que necesita algo. Y si esperamos a que todo esté resuelto para empezar a hacer aquello que también nos importa, podemos esperar muchísimo tiempo.
Por eso, quizás la pregunta no sea cuánto tiempo te queda libre.
Quizás sea qué lugar estás dispuesta a darle a aquello que también querés vivir.
Porque no siempre necesitamos una tarde completa. A veces necesitamos empezar a recuperar pequeños espacios que dejamos de considerar importantes.
Esos cinco minutos en los que me tomo un té sin hacer otra cosa al mismo tiempo. La clase que hace meses querés probar. Una caminata. Una conversación que tenés pendiente con alguien que querés. Volver a escribir. Cocinar algo que te gusta. Sentarte a leer unas páginas sin sentir que estás perdiendo el tiempo.
No parece demasiado. Y justamente ahí está la cuestión.
Nos acostumbramos tanto a medir nuestro tiempo por todo lo que hacemos para los demás, que cuando hacemos algo simplemente porque nos hace bien, aparece la culpa.
"Podría estar aprovechando este rato para adelantar algo". Y volvemos a levantarnos, a resolver, a poner nuestra vida para después.
Pero vivir no debería ser la recompensa que recibimos cuando terminamos con todas nuestras obligaciones. Porque ese día no existe. Siempre habrá algo pendiente.
Y esto también tiene mucho que ver con el orden. Durante años trabajé con mujeres que querían organizar sus espacios, sus rutinas y su tiempo. Y aprendí que organizarse no debería significar llenar cada minuto disponible con algo para hacer.
Para mí, organizarse también es decidir qué merece un lugar: en la agenda, en la casa y en nuestra vida.
Eso es parte de lo que trabajamos en Puertas Adentro. No para que hagas más, sino para que puedas mirar con claridad cómo estás usando tu tiempo, qué estás sosteniendo, qué querés conservar y qué lugar estás ocupando vos dentro de todo eso. Pero, sobre todo, para aprender a VALORARTE SIN AUTOEXIGIRTE.
Porque cuando empezamos a ordenar desde la claridad, algo cambia.
Dejamos de esperar ese famoso "cuando tenga tiempo" y empezamos a construir espacio para lo que importa hoy.
No necesitás encontrar una vida sin obligaciones.
Necesitás dejar de vivir como si tu vida empezara después de cumplir con todas ellas.
Quizás hoy no puedas hacer todo lo que querés.
Pero seguramente podés empezar por algo. Un pequeño espacio. Una decisión. Dedicar una hora para hacerte un masaje, una clase de lo que te guste, bailar, cantar o incluso dormir.
Un "esto también es importante para mí".
Y quizás ese sea el verdadero comienzo.
No esperar a tener tiempo para empezar a vivir, sino empezar a darle tiempo a la vida que querés construir.
Gracias por leerme.
Abrazo organizado.
VP® Vivi Papa