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No es falta de espacio. Es exceso de pendientes.

No siempre una casa necesita más metros cuadrados, muebles u organizadores. A veces necesita claridad para revisar todo aquello que quedó esperando una decisión: objetos, pendientes, etapas y versiones nuestras que ya no nos representan.

No es falta de espacio. Es exceso de pendientes.

Hay una frase que escuché cientos de veces por aquellos años en que iba a organizar casas de forma presencial: "Vivi, necesito más lugar".

Y durante mucho tiempo mi trabajo empezaba ahí. Abriendo placares, revisando muebles, mirando qué sistema podía funcionar mejor para cada espacio y sobre todo para cada uno de mis clientes.

Pero después de más de ocho años acompañando mujeres mi conclusión fue que la mayoría de las  veces no faltaba espacio, el lugar lo conocían , sabían que siempre tuvo el mismo tamaño y lo llenaban de cosas igual, entonces, volviendo al eje , no faltaba espacio, era tomar la decisión lo que costaba, decidir que dejaban atrás, que no las representaba mas en su presente...

Porque detrás de ese placard que ya no cierra, de esa mesa donde siempre queda algo apoyado, de esa caja que pasa de un lugar a otro hace meses, muchas veces hay algo esperando ser mirado.

Una decisión pendiente, una etapa que terminó. Algo que guardamos "por las dudas".

Un recuerdo que todavía cuesta soltar. Y no estoy hablando solamente de objetos.

Porque ya sabés que para mí una casa ordenada nunca fue simplemente una casa con cosas acomodadas. Ordenar es mirar. Y mirar, muchas veces, incomoda.

Por eso acumulamos. Porque guardar es más fácil que decidir.

Dejarlo "para después" parece más liviano que preguntarnos si eso todavía tiene sentido en nuestra vida. Hasta que un día todos esos después empiezan a ocupar lugar.

En los cajones. En los ambientes. Y también en nuestra cabeza.

La ropa que ya no usamos. Los papeles que algún día vamos a revisar. Ese proyecto que quedó a mitad de camino. Las cosas heredadas que seguimos guardando aunque no conectemos con ellas. Los objetos que pertenecen a una versión nuestra que ya cambió.

Y ahí aparece el famoso: "Mi casa me quedó chica".

Pero muchas veces la pregunta no es: ¿Cómo hago para guardar más?

La pregunta es:

¿Por qué necesito guardar tanto?

Porque no siempre necesitamos más cajas. A veces necesitamos más claridad  para entender qué sigue teniendo lugar en nuestra vida y qué simplemente seguimos sosteniendo por costumbre.

Y esto es algo que veo muchísimo en Puertas Adentro.

Mujeres que llegan buscando organizar su tiempo, sus espacios, sus rutinas.

Pero cuando empezamos a profundizar aparece algo más : Decisiones postergadas.

Límites pendientes. Cosas que llevan años ocupando espacio porque nunca hubo un momento para detenerse y preguntarse:

¿Esto todavía tiene sentido para mí?

Y quiero aclarar algo. No significa tirar todo. Nunca creí en desprenderse por desprenderse.

El desapego no se trata de perder. Se trata de elegir qué queremos conservar.

Porque cuando elegís, lo que queda empieza a tener otro valor.

Y ahí sucede algo muy interesante. Cuando empezás a liberar espacio afuera, también empieza a aparecer claridad adentro.

Y cuando tenés más claridad interna, también cambia la manera en la que habitás tus espacios.

Es un ida y vuelta siempre.

La próxima vez que pienses "necesito más lugar", quizás puedas hacer una pausa.

Abrir ese cajón. Mirar esa caja que tenés hace muchos años arriba del placard, observar ese rincón que evitás hace tiempo.

Y preguntarte:

¿Me falta espacio o hay decisiones que todavía estoy postergando?

Quizás la respuesta no ordene toda tu casa en un día. Pero puede ser el primer paso para recuperar algo mucho más importante.

Espacio para la vida que querés construir hoy.

Gracias por leerme.

Abrazo organizado.

VP® Vivi Papa


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