• Inicio
  • Blog
  • Mi mirada como mentora: a veces no elegís soltar, te pasa

Mi mirada como mentora: a veces no elegís soltar, te pasa

Hay momentos en los que no elegís soltar: simplemente pasa. Este artículo, inspirado en Bajo el sol de la Toscana, habla de ese desorden que aparece cuando todo se rompe… y de cómo ahí empieza algo nuevo, aunque no lo veas.

Mi mirada como mentora: a veces no elegís soltar, te pasa

Hay historias que, cuando las volvés a ver, te dejan pensando. Bajo el sol de la Toscana es una de esas.

Si no la viste, te cuento el contexto. Es la historia de una mujer que, de un día para el otro, se encuentra con su vida completamente rota.

Una separación. Una traición. Una sensación de vacío. De no saber bien cómo seguir.

Y en medio de todo eso, toma una decisión que desde afuera puede parecer impulsiva: se va de viaje… y termina comprando una casa en Italia. En la Toscana.

Una casa en ruinas. Y ahí empieza algo interesante.

Porque la película, en apariencia, habla de empezar de nuevo. Pero si la mirás un poco más profundo… habla de algo mucho más incómodo: Habla de soltar.

De ese momento en el que la vida que conocías ya no existe más. Y no porque lo elegiste. Sino porque pasó.

Hay una escena que para mí es clave. Cuando ella dice que todo se queda. Que no se lleva nada.

Solo tres cajas con libros. Y ahí hay algo muy fuerte. Porque muchas veces creemos que soltar es elegir. Y no siempre. A veces soltar es lo único que queda. Y duele. Incomoda.
Desordena todo. Y en ese desorden… empieza algo nuevo.

Pero no como nos lo imaginamos. No perfecto. No claro.
No ordenado.

Francis compra una casa que está rota. Literalmente rota. Paredes caídas.
Polvo. Caos.

Y mientras la va reconstruyendo… su vida también empieza a rearmarse.

Pero no linealmente. No prolijamente.

Hay momentos de ilusión. Donde parece que todo empieza a acomodarse.

Y después vienen las desilusiones. Expectativas que no se cumplen.

Historias que no son como esperaba. Y eso también es parte del proceso.

Porque muchas veces creemos que cuando empezamos de nuevo, todo debería empezar a salir bien. Y no.

A veces empezar de nuevo implica atravesar más incertidumbre. Más incomodidad.
Más preguntas. Y sin embargo… hay algo que cambiaa, aunque no lo veamos en el momento.

Porque mientras ella reconstruye esa casa… va recuperando algo que había perdido. Confianza.
Presencia. Capacidad de habitar su propia vida.

Y eso es lo que a mí me parece más potente de esta historia. Que no se trata de encontrar una nueva vida perfecta. Se trata de animarse a reconstruir desde lo que hay. Desde lo posible.Desde lo real. Y hay algo que veo mucho en las mujeres que acompaño.

Esperan a tener todo claro para empezar. Esperan a sentirse seguras.
Esperan a saber qué va a pasar.

Y la realidad es que muchas veces el proceso empieza al revés. Primero soltás. Después te desordenás. Y recién después… algo nuevo empieza a tomar forma. No perfecto. Pero propio.

Y eso cambia todo. Porque hay un momento en el que dejás de intentar volver a lo que era… y empezás a construir algo distinto. Y ahí aparece algo muy valioso.

El orden real. No el orden de la casa. No el orden estético. El orden interno. Ese que aparece cuando empezás a elegir distinto. Cuando dejás de sostener lo que ya no tiene sentido. Cuando te animás a reconstruirte, aunque no tengas todas las respuestas.

Para mí, de eso habla esta película. No de empezar de cero. Sino de animarse a soltar una vida…para poder construir otra.

Porque puertas adentro empieza la transformación.Y puertas afuera… se nota.

VP® Vivi Papa


Comentarios
Unirse a la conversación
Escribe tu comentario…
Aún no hay comentarios en este artículo
Te puede interesar
Accede con tu cuenta de VP. ViviPapa
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X