• Inicio
  • Blog
  • Loca por las compras: Mi mirada como mentora.

Loca por las compras: Mi mirada como mentora.

Quizá cuando ves Loca por las compras pensas en una comedia sobre una mujer adicta a comprar. Te voy a contar otra historia. La de alguien buscando alivio comprando cosas, cuando el verdadero vacío esta en otro lugar.

Loca por las compras: Mi mirada como mentora.

Loca por las compras: Mi mirada como mentora

Quizás cuando ves Loca por las compras pensás en una comedia sobre una mujer adicta a comprar. Te voy a contar otra historia. La de alguien buscando alivio comprando cosas, cuando el verdadero vacío está en otro lugar.

Durante muchos años entré a cientos de casas creyendo que iba a organizar espacios. Abría placares, cajones, bibliotecas, depósitos. Veía habitaciones llenas de cosas.

Y, como la mayoría, al principio pensaba que el problema era la cantidad de objetos. Pero el tiempo me fue demostrando otra cosa.

Porque detrás de cada bolsa que nunca se abría, de cada compra impulsiva, de cada caja guardada "por las dudas", había algo mucho más profundo: 

Una pérdida , culpa, una etapa que no terminaba de cerrarse. La necesidad de sentirse mejor.

Y mientras veía la película no podía dejar de pensar en que Rebecca no compra porque necesite otro vestido sino porque, por un instante, siente entusiasmo , ilusión, seguridad, alivio.

Pero no se da cuenta que todos esos sentimientos duran muy poco.

Entonces necesita volver a comprar. Y ese mecanismo me hizo pensar en algo que veo muy seguido.

No siempre llenamos nuestros vacíos comprando. Cada una encuentra su propia manera.

Hay mujeres que acumulan ropa. Otras llenan la agenda de actividades para no detenerse.

Algunas trabajan sin descanso. Otras viven resolviendo la vida de todos antes que la propia.

Y también están las que no pueden desprenderse de nada: una etapa, objetos, versiones de ellas mismas que hace tiempo dejaron de existir.

Por eso hace años dejé de creer que mi trabajo consistía solamente en ordenar casas. Con el tiempo entendí que el orden externo y el orden interno van de la mano. Uno refleja al otro. Se alimentan entre sí. Cuando uno entra en caos, el otro también se resiente. Y cuando empezás a ordenar lo que pasa por dentro, descubrís, casi sin darte cuenta, que también cambia la manera en la que habitás tus espacios.

Es algo que veo una y otra vez en mis mentorías. Muchas mujeres llegan convencidas de que necesitan organizar mejor su casa. Pero cuando empezamos a conversar aparece otra historia.

La casa era solo la punta del iceberg. El reflejo de todo lo que la mayoría intenta sostener: las exigencias, los mandatos, la culpa, el miedo a decepcionar. Esa necesidad de poder con todo.

Y cuando empezamos a ponerle nombre  algo cambia. Porque ya no hace falta seguir buscando alivio donde nunca lo vamos a encontrar.

Por eso esta película me gusta tanto. No porque hable de compras.

Sino porque nos recuerda algo que, a veces, olvidamos.

Las cosas pueden darnos satisfacción, emocionarnos, hacernos felices por un rato.

Pero nunca van a llenar aquello que necesita ser mirado con honestidad.

Y quizás ese sea el verdadero desafío. Dejar de preguntarnos qué nos falta comprar.

Y empezar a preguntarnos qué estamos necesitando de verdad. Porque el verdadero orden no empieza cuando vaciamos un placard.

Empieza cuando dejamos de buscar afuera aquello que solo puede construirse puertas adentro.

Gracias por leerme.

Abrazo organizado.

VP® Vivi Papa


Te puede interesar
Accede con tu cuenta de VP. ViviPapa
¿Ya tenes cuenta?
Iniciar sesión
Cerrar X