Querida lectora,
Hoy quiero proponerte un ejercicio distinto. No quiero que ordenes nada, ni que saques bolsas de descarte. Tampoco que compres cajas organizadoras. Solo quiero que recorras tu casa. Y que te hagas una pregunta.
¿Qué está intentando contar este espacio sobre mí?
Después de más de ocho años entrando a casas, acompañando mujeres, escuchando historias y viendo procesos muy distintos, hay algo que aprendí: Las casas hablan. Y no, no hablo de algo mágico, porque ya sabés que no me gusta atribuirles emociones a las cosas.
Pero sí me gustaría que lo imagines por un momento. Como una fotografía de este presente.
Como un reflejo de cómo estas viviendo hoy.
Tampoco creo que exista una interpretación universal donde una cocina desordenada signifique exactamente lo mismo para todas las personas. Pero sí creo que los espacios pueden convertirse en una especie de espejo.
De nuestros ritmos, nuestras prioridades, agotamientos, de las etapas que estamos atravesando.
Y muchas veces, de aquello que todavía no pudimos poner en palabras.
Quiero aclararte algo importante. Esto no es psicología, y no es un diagnóstico. Tampoco es una verdad absoluta. Es simplemente la mirada de alguien que hace años entra a casas reales.
Casas con platos sin lavar, con pilas de ropa esperando ser guardadas. Con papeles pendientes y juguetes en el piso. Con mujeres felices o mujeres atravesando una separación, un duelo, la maternidad, un emprendimiento o un cambio laboral.
Y entonces ya van años notando que muchas veces el desorden no aparece porque sí. A veces aparece porque estamos sosteniendo demasiado al mismo tiempo. Otras veces porque estamos agotadas o porque estamos atravesando una transición , incluso porque hay algo que todavía no estamos listas para mirar.
🍴 La cocina
La cocina es probablemente uno de los espacios más vividos de una casa. Es donde nos alimentamos, improvisamos cenas, armamos viandas y muchas veces desayunamos de pie mientras respondemos mensajes.
Y cuando veo una cocina muy desbordada, no pienso automáticamente en alguien desorganizado.
Pienso en una pregunta:
¿Quién está sosteniendo demasiadas cosas acá?
Porque detrás de una cocina agotada muchas veces hay una mujer agotada, que trabaja, que mujer que cocina para todos , piensa en todos y resuelve por todos.
Y hace mucho tiempo dejó de preguntarse qué le gusta comer a ella...
👗 El placard
El placard siempre me pareció un espacio profundamente íntimo. Ahí está la mujer que fuimos.
La que somos. Y muchas veces, la que creemos que deberíamos volver a ser. Jeans de un talle que ya no usamos. Vestidos comprados para ocasiones que nunca llegaron. Prendas asociadas a etapas hermosas. Y otras que representan momentos difíciles.
Y entonces aparece otra pregunta.
¿Estoy vistiendo a la mujer que soy hoy?
¿O sigo intentando entrar en una versión mía que ya cambió?
🛏 El dormitorio
El dormitorio debería ser pausa. Refugio. Descanso.
Sin embargo, muchas veces termina siendo un depósito.
La silla con ropa. La bicicleta fija convertida en perchero. Las cajas pendientes.
Las compras sin guardar. Y la pregunta seria:
¿Hay lugar para descansar en esta habitación?
Y más importante aún.
¿Hay permiso para descansar en esta vida?
Porque muchas mujeres saben organizar perfectamente una casa. Pero no saben descansar.
Y eso también se refleja.
🚿 El baño
Hay un ambiente del que casi nunca hablamos: El baño.
El lugar donde nos vemos al espejo. Donde nos preparamos.
Donde deberíamos cuidarnos. Y muchas veces está lleno de productos vencidos.
Cremas que nunca usamos. Cosas guardadas por las dudas.
Y en este caso, la pregunta que deberías hacerte es...
¿Hace cuánto tiempo no dedicás un rato a vos?
No para hacer algo extraordinario. Simplemente para prestarte atención.
🛋 El living
Y el living suele mostrar dos extremos. Está el living museo. Ese donde nadie se sienta.
Donde da miedo apoyar un vaso. Y está el living depósito. Donde aterrizan mochilas.
Bolsas. Papeles. Ropa. Todo aquello que todavía no sabemos dónde poner. Y quizás...
Esto también te esté diciendo algo...
Ahora quiero volver al principio...
No creo que exista una traducción exacta entre un ambiente y una emoción. Pero sí creo que nuestras casas pueden convertirse en una invitación. En una conversación. En una puerta de entrada.
Y quizás, antes de comprar otra caja organizadora, antes de reorganizar un cajón o cambiar muebles de lugar, podamos preguntarnos algo mucho más profundo.
¿Qué parte de mi vida está pidiendo orden hoy?
Porque tal vez el problema nunca fue la casa. Tal vez la casa simplemente está intentando acompañarte. Y mostrarte algo.
Pensalo con claridad. Recorré cada espacio. Y, sobre todo, es muy importante que no te mientas.
Gracias por leerme.
Abrazo organizado.
VP® Vivi Papa