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Hay despedidas que también enseñan...

El jueves 16 de abril 2026, recibí una noticia que me atravesó: falleció mi padrino. Este artículo no es solo sobre la pérdida, sino sobre lo que queda, lo que enseñan los vínculos y cómo atravesar el duelo sin dejar de vivir.

Hay despedidas que también enseñan...

Desde 2019 no atravesaba una pérdida en la familia. Y si leíste mi libro Desapego: la clave de una vida plena, sabés lo que eso significó para mí en su momento. Pero el jueves 16 de abril, a la mañana, recibí una noticia que me volvió a conectar con ese lugar. Se fue mi padrino.

Después de 20 días peleándola, internado. Él vivía en Córdoba. Mis primos y sus familias, también viven allá. Lo que lo hizo más difícil aún , la distancia, no es lejos, pero tampoco cerca.

Entre lágrimas, automáticamente se me vinieron imágenes y recuerdos a mi cabeza:  Tantas Semanas santas compartidas. Encuentros. Momentos simples… pero llenos de risas!

Y si alguna vez se preguntaron si una persona puede dejar en la vida de alguien miles de anécdotas… ese era mi tío Dani. O como lo llamaba mi mamá, su hermana menor:

Dani, el terrible.

Como les decía, en medio de la tristeza, aparecen recuerdos, risas. historias.

Hace un tiempo escuché a Pilar Sordo decir que una de las mejores maneras de atravesar un duelo es poder reírnos de las historias que esa persona nos dejó. Y tiene sentido. Porque no se trata solo de lo que se fue. Se trata también de todo lo que quedó.

Y créanme… Dani me dejó mucho.

El duelo no es lineal. No es prolijo. No es algo que “resolvés” de un día para otro. el duelo se atraviesa.

Y también hay algo que aprendí (y sigo aprendiendo): hay que permitírselo. Darse el espacio para estar triste. Para recordar. Para frenar.

Pero al mismo tiempo… seguir. Porque la vida sigue. Y no como una exigencia.

Sino como una realidad. Hoy me encuentro en ese lugar.

Entre la tristeza… y el movimiento.

Tratando de ordenar por dentro lo que se movió. Y también de volver a enfocarme.

Porque este domingo voy a estar en la Feria Internacional del Libro.

A las 18:30 en un panel. Y después, firmando ejemplares.

Y en algún punto, esto también es la vida: dónde conviven la emoción, la pérdida y el día a día.

No hay una forma correcta de atravesar un duelo. Pero sí hay algo importante: no anestesiarlo. No apurarlo y sobre todo no evitarlo. Procesarlo. Permitirse sentir. Recordar.

Y también, y sobre todas las cosas, sonreír por todo lo vivido. Soltarlos. Dejarlos ir en paz.
Y honrar la vida que tuvieron, con amor.

Esa es la forma que hoy elijo para seguir.

Gracias por leerme.

Abrazo organizado.

Vivi


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