A mis mentorías llegan muchísimas mujeres agotadas.
Pero no solamente cansadas físicamente. Agotadas de sostener. De resolver.
De estar para todos. De exigirse constantemente.
De vivir apagando incendios mientras ellas quedan siempre para después.
Y muchas veces, cuando les hablo de amor propio, piensan en otra cosa.
Piensan en frases lindas.
En “elegirse”. En mimarse. En aprender a decir que no.
Pero la verdad es que el amor propio, muchas veces, empieza mucho antes de todo eso.
Empieza cuando dejás de abandonarte. Porque sí, muchas mujeres viven abandonándose sin darse cuenta.
Postergan chequeos médicos. Normalizan vínculos que las lastiman. No descansan.
No frenan. No escuchan lo que sienten. No se priorizan nunca.
Y encima sienten culpa cuando intentan hacerlo. Entonces siguen. Siguen aunque estén agotadas. Siguen aunque no puedan más.
Siguen aunque algo adentro les venga diciendo hace tiempo que así no quieren vivir.
Y eso no siempre se nota desde afuera. Porque sienten que así funcionan. Trabajan.
Organizan. Cumplen. Están para todos.
Pero por dentro están completamente desconectadas de sí mismas.
Y ahí es donde, para mí, el amor propio deja de ser una frase de Instagram y se transforma en algo mucho más profundo. Porque quererte no siempre se siente lindo.
A veces implica incomodarte. Poner un límite.
Decir que no. Dejar de sostener algo. Animarte a cambiar. Aceptar que ya no podés seguir funcionando igual.
Y claro que da miedo. Porque durante años muchas aprendimos que primero estaban los demás.
Que descansar era perder el tiempo. Que pensar en una misma era egoísmo.
Que mientras todo siguiera funcionando, entonces estaba “todo bien”.
Pero no. Funcionar no siempre significa estar bien. Y creo que ahí empieza uno de los cambios más importantes.
Cuando dejás de medir tu valor por cuánto hacés, cuánto resolvés o cuánto soportás.
Y empezás a preguntarte algo mucho más profundo:
¿Cómo me estoy tratando?
Porque el amor propio no empieza cuando te sentís segura.
Empieza cuando decidís dejar de abandonarte, incluso en medio del miedo, del cansancio y de la incomodidad.
Y no, no pasa de un día para el otro. Pero cuando empezás a escucharte, a priorizarte y a elegir distinto… algo adentro se acomoda.
Y como digo siempre no es perfecto, ni mágico. Pero es más real y autentico.
¿En qué parte de tu vida sentís que te estás dejando para después?
VP® Vivi Papa